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ADELA

La historia refleja el camino de Adela, una mujer en busca de su corazón, símbolo de su identidad y su capacidad de expresarla. Para conseguirlo deambula por las sierras, los bosques y el campo, guiada solo por los latidos de este corazón que resuenan cada vez con mayor intensidad. 
En este recorrido interactúa de a poco con los espejos, que actúan como la mirada que le devuelve la sociedad. Una sociedad que, a pesar de reconocer muchos derechos y determinadas igualdades, es incapaz de establecer una equidad entre los géneros. Es por esto que al encontrar el corazón rompe los espejos. Aún con la identidad establecida, la imagen que recibe del espejo es un reflejo cosificado, transformando lo que queda de la mujer en un maniquí. Ahora, el maniquí recorre los escenarios, ya no en busca de su identidad, sino en busca de los espejos. Vuelve como algo deshumanizado, como algo inexpresivo, pero también como algo duro e inquebrantable por su propia composición. 
Se es humano cuando se reconoce a sí mismo y cuando se reconoce como sujeto trascendental. Es en sí y para sí. La cultura nos forma y el aporte que uno hace a la sociedad, sea cual sea el peso, nos deja formar parte de la historia.

Dirección - Alejandro Fabbri

Producción ejecutiva - Juan  Infantas   

Dirección de fotografia - Alejandro Fabbri   

Guion - Yamil Vozzi   

Edición - Franco Nasario   

Sonido - Ariel Gurdo    

Color - Guillermo Rovira

Pilar Jaureguiberry 

CORTOMETRAJE FICCIÓN

 

Género: Drama

Año de producción: 2019

Tiempo de duración: 14:00 min

Color/ Sonido

The story reflects the path of Adela, a woman in search of her heart, a symbol of her identity and her ability to express it. To achieve this, he roams the mountains, forests and countryside, guided only by the beating of this heart that resonate with increasing intensity.
In this journey he interacts little by little with the mirrors, which act as the look that society gives him back. A society that, despite recognizing many rights and certain equality, is unable to establish gender equity. This is why finding the heart breaks the mirrors. Even with the established identity, the image it receives from the mirror is a reified reflection, transforming what is left of the woman into a dummy. Now, the mannequin travels the stages, no longer in search of his identity, but in search of the mirrors. It returns as something dehumanized, as something inexpressive, but also as something hard and unbreakable by its own composition.
You are human when you recognize yourself and when you recognize yourself as a transcendental subject. It is in and of itself. Culture shapes us and the contribution one makes to society, whatever the weight, lets us be part of history

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